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¿Quieres comprarte un barco? Te explicamos cómo financiarlo.

Carlos 20.10.2019

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De la misma forma que puedes financiar la compra de una casa o la de un coche también es posible financiar la compra de un barco.

La financiación de la compra de una embarcación es más parecida a la de un coche que a la de una casa porque es un bien que se deprecia con su uso. Sin embargo, la vida útil de una embarcación nueva que se cuida bien es mucho más larga que la de un vehículo. Por ello, podríamos considerar la financiación de la compra de un barco como un proceso a medio camino entre la de una casa y la de un coche.

Dependiendo del tipo de embarcación, si es para uso personal o profesional, si es nueva o de segunda mano, y de la cuantía a financiar, existen varias alternativas a considerar a la hora de financiar la compra de un barco.

Aparte de los gastos habituales de cualquier compra, un aspecto importante a considerar en el caso de un barco es el impuesto de matriculación. Si compras un barco cuya eslora es de 8 metros o más vas a tener que pagar un 12% de impuesto de matriculación. Tan solo si estás comprando la embarcación para alquilarla como parte de un negocio de alquiler de barcos quedarás exento de tan alto impuesto. Tenlo en cuenta cuando calcules cuánto te vas a gastar en el barco.

Hipoteca Náutica

Es posible financiar la compra de un barco de la misma forma que la de una vivienda: a través de una hipoteca. Es la denominada hipoteca náutica. El proceso es similar al de una hipoteca tradicional pero en el caso de un barco tanto la cuantía máxima a financiar como el plazo de la hipoteca suelen ser menores por las características intrínsecas de un barco.

Un barco se deprecia desde que se compra. Por ello, la máxima cuantía a hipotecar es el 75% del valor de la embarcación. Por la misma razón, el periodo de la hipoteca suele ser de un máximo de 15 años. Al tratarse de una hipoteca, la única seguridad que tiene el banco es la embarcación en sí misma, y por ello, financiar un máximo del 75% del valor de la misma le da al banco algo de seguridad de poder recuperar el montante prestado si tiene que reposeer el bien como pago de la deuda pendiente.

Una hipoteca náutica conlleva los gastos habituales de una hipoteca normal tales como el estudio de valoración del barco, comisión de apertura, notaría, registro, comisión de cancelación, etc. Habitualmente, la hipoteca náutica se utiliza más en el caso de empresas que particulares adquiriendo una embarcación de recreo. En todo caso, recuerda que si eres poseedor de una vivienda puedes hipotecarla para financiar la compra de tu barco. 

Préstamo Náutico

En esta caso, estaríamos hablando de un préstamo personal. Aunque en principio un préstamo náutico podría llegar a cubrir el 100% del valor del barco, dado que el deudor respondería con sus bienes personales en caso de impago del préstamo, lo habitual es requerir que el comprador aporte de su bolsillo un pago inicial del 20-30% del valor total del barco.

Las condiciones de la financiación serían los tipos de interés (6%-8%) y los gastos habituales en los préstamos personales. Al tratarse de un barco, los plazos de duración del préstamo pueden ser mayores, de hasta un máximo de 15 años.

Un préstamo náutico conlleva menos gastos que una hipoteca náutica, pero unos tipos de interés más elevados y un periodo de amortización menor. Esto conlleva pagos mensuales más altos que una hipoteca. Es por ello que se recomienda la hipoteca náutica para compras de alto valor y los préstamos náuticos para financiaciones menores.

Leasing Náutico

Al igual que el leasing y el renting de coches va creciendo en popularidad tanto para empresas como para particulares, ambos son posibles para hacerse con un barco.

El leasing náutico es una magnífica opción a la hora de financiar la adquisición de un barco, si bien tiene unas características específicas. Estamos hablando de un arrendamiento financiero en el que la financiera adquiere la embarcación y cede su uso por el cual se paga una cuantía mensual durante un periodo determinado, entre 3 y 15 años, transcurridos los cuales existe una opción de compra sobre el barco a un precio fijado de antemano.

En España, el leasing náutico lo puede realizar una empresa, una sociedad o un autónomo, y no un particular. El leasing es solo posible con embarcaciones nuevas de un valor mínimo de 20.000 €, o de segunda mano que no hayan pagado el IVA. Además de los gastos de valoración, el banco cobra una comisión de tramitación que puede llegar al 2% del valor del barco.

Uno de sus beneficios del leasing es que permite fraccionar el pago del IVA. Lo habitual es aportar una entrada mínima del 30% del valor del barco, establecer un periodo durante los cuales se paga unas cuotas mensuales al final del cual existe una opción de compra con un precio pactado.

Renting Náutico

Parecido al leasing, el renting náutico tiene la particularidad que puede aplicarse a embarcaciones de cualquier valor y por tanto de menor tamaño, incluidas las motos náuticas. Además, está disponible para particulares mientras que el leasing no. El renting es solo posible para barcos nuevos y por lo general por un periodo menor que el leasing, siendo lo habitual un máximo de 8 años. Por último, por lo general el renting no incluye la opción de compra. Es decir, es un alquiler puro de la embarcación.

Una ventaja del renting es la posibilidad de incluir en el mismo los gastos habituales de poseer un barco como el seguro, el amarre, el impuesto de matriculación, el mantenimiento básico, etc. De esta forma, a parte de las mensualidades solo tendrías que pagar el combustible. Por ello, aunque cómodo por su sencillez, suele conllevar cuotas mensuales superiores al leasing.

Dado que la habitual en las anteriores formas de financiación es exigir un pago inicial, la otra ventaja del renting es que es el único método con el que poder financiar el 100% del valor de una embarcación.

Conclusión

Poseer un barco es el sueño de muchos y nunca había sido tan accesible financiar la compra de un barco. Bien sea a través de los tradicionales préstamos o hipotecas bancarios, bien por medio de los modernos leasing o renting, las diversas opciones de financiación facilitan conseguir el sueño.

Es importante asesorarse bien, calcular todos los gastos, y estudiar tu situación financiera particular antes de decantarse por una u otra forma de financiación.

En el caso de la hipoteca y el préstamo náuticos, estarías financiando no solo el precio del barco sino también el IVA correspondiente. Con el leasing y el renting, el pago del IVA se reparte durante su duración, y por tanto no lo estarías financiando durante el periodo del mismo. Por último, mientras los dos primeros son deudas contraídas, no lo son ni el leasing ni el renting.