Los mejores préstamos con aval de 2020

Roger M. 6.4.2020, actualizado 12.5.2020

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Solicitar préstamos con aval de 2020 no debe ser una aventura: gracias a las nuevas tecnologías, se puede solicitar sin salir de casa, sin hacer cola, sin apenas papeleos y con unos requisitos muy mínimos y asequibles para cualquiera. 

El mercado actual de préstamos permite acceder a un abanico de entidades y ofertas de préstamos, créditos y mini préstamos muy amplia y con opciones distintas. Una de esas opciones son los préstamos con aval, un tipo de garantía habitual en préstamos y créditos a partir de ciertos importes elevados y que puede presentar dudas y preguntas. 

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En este artículo trataremos de proporcionar toda la información, responder a esas preguntas y aclarar todas las dudas respecto a los préstamos con aval para que puedas encontrar los mejores préstamos con aval de 2020 y sepas exactamente qué es lo que estás contratando.  

¿Qué es un aval? 

Un aval es una garantía adicional que se ofrece por contrato ante un préstamo u otra obligación de carácter económico. Los préstamos con aval son préstamos donde, además de la garantía personal del propio titular, se presenta una garantía adicional a la entidad o prestamista.  

Esta garantía cubre el pago de la cantidad prestada, de modo que la entidad puede dirigirse contra esa garantía para realizar el cobro efectivo de la deuda. Así, en teoría el aval debe tener el valor suficiente o equivalente al importe prestado. 

Esa forma de dirigirse es, por supuesto, diferente según el tipo de aval.

¿Cuáles son los principales avales o garantías en los préstamos con aval? 

Hay varios tipos de aval para préstamos con aval: los vemos y analizamos a continuación. 

Los préstamos con garantía o aval genérico 

En este tipo de préstamos con aval, lo que garantiza el pago o devolución de la deuda es un bien, un objeto, una pertenencia con valor igual o superior al de la deuda. El procedimiento es muy sencillo: se responde de la deuda con ese bien propio y, en caso de impago del préstamo, la entidad o prestamista se quedará con el bien. 

Esta cláusula se especifica en el contrato entre titular del préstamo y entidad prestamista, y ambas partes se comprometen a aceptarlo. 

Los préstamos con aval más habituales son: 

  • Préstamos con aval de coche: el coche es un bien habitual, fácil de valorar económicamente, y que puede usarse como garantía para conseguir préstamos de importes elevados. Si no se devuelve la deuda a tiempo, la entidad se queda con el vehículo. 
  • Préstamos con garantía hipotecaria: la vivienda propia puede servir como garantía, cosa que permite acceder a grandes cantidades de dinero prestado, pero con un mayor riesgo para el titular ya que en caso de impago la entidad podría iniciar trámites para embargar la vivienda y quedarse con ella como pago por la deuda pendiente. Esto implica que se puede perder la casa con esta modalidad. 

Los préstamos con aval personal o avalista 

Los préstamos con aval personal o con avalista son un tipo de préstamos en los que se introduce una persona adicional, un tercero amigo familiar o conocido, que responderá por la deuda contraída en caso que el titular inicial (nosotros) no podamos devolverla a tiempo. 

Un avalista firma el contrato y se compromete a responder por la deuda, con todos sus bienes presentes y futuros como lo haría el titular, y la entidad prestamista puede dirigirse a él y reclamarle la deuda si todos los intentos con el titular inicial han fracasado. 

Precisamente por estas características, es recomendable avalar sólo a personas de estrecha confianza, familiares o cercanas, dado que se está asumiendo una obligación posible importante. Si bien el avalista solidario sólo debe pagar en caso que el titular no pague, de modo que, si el titular devuelve el préstamo a tiempo, con todas las cuotas cuando corresponde, el avalista ni se enterará de que estaba avalando un préstamo porque la entidad nunca va a contactarle. 

Por el contrario, si la entidad se dirige al avalista para hacer frente al pago y éste no puede asumir la deuda, la entidad puede embargarle sus bienes o incluso añadirle a un fichero de morosos como ASNEF, así que hay un riesgo inherente. 

Ser avalista de un préstamo, por último, es una obligación que se hereda en caso de fallecimiento del aval solidario principal. 

Los préstamos con aval bancario 

Finalmente, existe un tercer tipo de aval conocido como aval bancario, donde es el banco quien se compromete a hacer frente a la deuda ante una tercera entidad por nosotros. Los avales bancarios son ofrecidos sólo a los propios clientes con un tiempo en el banco, donde el banco conoce su historial de ingresos y gastos y les concede estas opciones de forma fácil. 

En un aval bancario el banco se obliga a devolver la deuda que no podamos devolver personalmente, lo que implica un riesgo importante para el banco. Así, acceder a un aval bancario supone el pago de unas comisiones e intereses que dependerán del importe avalado, del tiempo necesario y del riesgo que perciba el banco con nosotros.